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AMATE VOS: "El resto puede esperar"

  • Foto del escritor: Aníbal Obregón
    Aníbal Obregón
  • 13 sept 2021
  • 2 Min. de lectura

Lo complejo de pensar en el amor, hoy en día, es un desafío constante. Es un concepto diverso, subjetivo y vivencial que cada quien lo vive a su manera; lo cual (creo) le vamos encontramos el sentido mismo cuando nos pasan cosas. Sí, cosas. A veces, cosas que duelen, y otras no tantas.

Sin lugar a dudas, quisiera compartirles un concepto que me pareció sumamente pertinente para el presente escrito: “el de paradoja de la subjetiva”. ¿Pero qué quiero decir con esto? En principio para contextualizar, y en palabras de López (2015) la define como “la concepción del sujeto como uno que a su vez es tal para el mundo, constituyente de sentido y responsable de sus tomas de posición ideales, éticas y axiológicas fruto de la razón teórica, práctica y valorativa, respectivamente” (p.69). Entonces, la paradoja de la subjetividad hace referencia (López, 2019) a lo inmanente en el hombre que le permite acceder al mundo en cuanto vivido y pensado por él y en él (…) manera que experimenta la realidad y le da sentido a ella. En efecto, siguiendo la misma línea, y de acuerdo a lo que nos dice dicho autor, intuyo que el concepto hace mención a que el amor es experiencia pura y vivenciada donde, de acuerdo a las acciones personales, le vamos encontrando un sentido único y propio. ¿Así será?

Por otro lado, y de manera conjunta quisiera retomar el concepto del amor; pero ahora, definirlo con algunos interrogantes:

· El mismo: ¿es un aprendizaje personal donde identificarlo es la base primordial que surge a la vez de forma inesperada? ¿Se busca, aparece? Realmente ¿queremos verlo?

Cerrando la idea, y desde mi visión del mundo sobre lo que deseo expresar, considero que el amor es construcción y transferencia que inicia desde que estamos en la panza de nuestra madre. Es aquel sonido que dibuja la palabra y que calman nuestros miedos. Es el buen trato y aquella caricia suave que nos brindan y nos regalan. Es acción demostrada y a futuro, una elección propia. Es temor con sabor a desafío pleno. Es una búsqueda inconsciente – consciente y compromiso, no solamente con uno mismo, sino con quien decidimos compartir una parte de nuestras vidas.

Por tal motivo, “AMATE VOS: el resto puede esperar” deviene de un trabajo personal e individual, donde la prioridad sos VOS. En ella se nutre el amor propio recibido que requiere de aceptación, reconocimiento y valoración. Es un punto de partida para comenzar un viaje incierto lleno de miedos, tomando conciencia de que para hacer el bien, primero, necesitamos seguridad, confianza y tranquilidad propia, llegando a la mera conclusión de que aun así: “el resto puede esperar”


  • Baño López, W., y Rodríguez Bustamante, A. (2019). Psicología del absurdo: la paradoja de la subjetividad.


 
 
 

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