¡FRACASÉ, DESAPROBÉ Y ENTREGUÉ UNA HOJA EN BLANCO!
- Aníbal Obregón

- 22 jul 2021
- 2 Min. de lectura
De acuerdo a mi formación académica, he tenido la oportunidad de atravesar diferentes experiencias como estudiante, como Profesor Adscripto y como Psicopedagogo.
Cierto día, en situación de “cierre de notas del cuatrimestre”, observé y noté, en una de las clases, un rotundo silencio. No había manera ni forma de remarla. Entonces, opté por la pregunta (fundamental herramienta de nuestra profesión) de “cómo se sentían”. Algunas de ellas (me dio la sensación) quedaron sorprendidas porque aclaro que la clase no es la misma cuando inicia que cuando finaliza. Más, en etapas de definiciones tan concretas. Sin dudarlo, y ampliando mi mirada, decidí comentarles una de mis tantas anécdotas de cuando me tocó ser estudiante, expresándoles lo siguiente:
Tuve que DESAPROBAR y RECURSAR (con mayúsculas y con orgullo). Pero también APROBÉ Y PROMOCIONÉ. Atravesé diferentes sensaciones y emociones inexplicables. Tuve bronca, enojo, ira e impotencia. Tuve nervios, hambre y sueño. ¡Sí, tuve!. Vicencié las ETIQUETAS de ese famoso dudar del “¿Estás seguro que vas a llegar?” o también, de ese BLOQUEO BLANCO MENTAL y entregar un“EXAMEN EN BLANCO”.¡Sí, en blanco! Y no por falta de capacidad.
Pero...¿Qué quise transmitirles con esto?
Que en este camino de formación constante vamos a pasar por varias instancias. Algunas memorables, y otras quizás, no tantas. Se me viene a la mente alguna palabra que defina este momento. La misma podría ser esto de: “un permitirse sano” ; aquel refleje nuestros errores y nuestros aciertos, aquel que logre un equilibrio para que nada NUNCA nos detenga; “un permitirse sano” lleno de abrazos, palabras y contención de la gente que necesitamos en aquellas instancias cuando sentimos que nuestro camino se torna difuso. Es bajar las exigencias y las ansiedades, tratando de convencer a nuestro cerebro que una NOTA NO PODRÍA JAMÁS definir lo que valemos como futuros profesionales del campo del aprendizaje. Es “un permitirnos entender” que detrás de “la famosa nota” existe un propósito y un SUEÑO.
Llegaron a preguntarme si “FRACASÉ”, lo cual respondí que: “ EN ABSOLUTO” porque continúo aprendiendo aceptando MI PROCESO (que es único, personal e individual).
Finalmente, opté por tomar la palabra FRACASO como un punto de partida para lo nuevo, para lo que se viene, aceptando mis debilidades (para seguir aprendiendo), pero manteniéndome FIRME luchando siempre por aquello que tanto ANHELO y tanto DESEO: “ Ser un profesional que demuestre siempre su parte más humana, que empatice y que comprenda que la excelencia son las acciones puras del corazón”.





Comentarios