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La voz que te susurra:TU CONSCIENCIA EN PLENO MOVIMIENTO.

  • Foto del escritor: Aníbal Obregón
    Aníbal Obregón
  • 11 abr 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 27 dic 2019

La otra noche, en medio de tanto revuelo, me pregunté sobre las faltas, sobre aquello que podría mejorar. Intenté buscar respuestas, indagándome, preguntándome. Comencé a elaborar diversas hipótesis buscando alternativas que den cuenta de lo que podría llegar a suceder. Finalmente, y luego de un proceso interno, respire contando hasta 3, como me enseñaba mi vieja de pibe cuando aparecían mis bloqueos y mis anulaciones. En medio de mi conteo y cerrando mis ojos, escuché un susurro de fondo que poco a poco se acercaba a mis oídos. Era una voz hermosa, dulce, contenedora , una voz que atravesaba mi cerebro y se dirigía en un punto clave de mi cuerpo: el corazón. Aquel susurro, instantáneamente se transformó en un conjunto de palabras. Un conjunto de palabras que dieron cuenta a la siguiente frase: “ Nunca dejes de intentarlo porque lo que llevás dentro, hay que exprimirlo y explotarlo al máximo , porque todo cambia cuando aquello que SOÑÁS lo crees, y lo sentís . Qué nadie opaque tus ganas de volar porque nosotros, transitando éste lindo camino que nos brinda la psicopedagogía, tenemos en cuenta un TODO, ése todo que te hace único, diferente, y especial. Mentalizate que uno, muchas veces, se define por lo que brinda, por sus actos y por sus acciones. Uno es por sus defectos y por sus virtudes. Considero pertinente además que uno se humaniza cuando acepta el error y descarta el fracaso, ya que el error construye, y el fracaso nos bloquea y nos anula por completo. Ya bien lo decía (y parafraseando) a Tomás Edison que aunque: “Haya algo no funcione como esperabas no quiere decir que seamos inútiles”.


Nosotros, lxs psicopedagogxs, estamos para transformar ése pensamiento negativo tóxico que atrapa al niño, al adolescente, al adulto y al abuelo vulnerable. Elegimos comprometernos, acompañar, orientar, brindar un abrazo, y unas palabras que contengan, a éso vinimos. A modificar éste mundo real que duele” En definitiva, uno es humano cuando acepta sus errores, es el cable que nos baja a la realidad y dan cuenta de nuestro verdadero profesionalismo. Los errores, desde el foco de la psicopedagogía debe ser transformador, debe utilizarse como una herramienta que sane, y que cure.Por éso, cada vez que tu voz se entrecorte, que tus manos transpiren, que tu cabeza no logre conectar , que tus piernas tiemblen, o que no logres construir aquella oración que brinde el éxito: I N T E N T A L O. Sí: INTENTALO, una, dos, tres, infinidades de veces. Las que sean necesarias, pero no te quedés observando a los demás, porque hay un lugar que te pertenece. Acaso Edison, cuando dá cuenta del fracaso, asiente que sus numerosas equivocaciones posibilitaron una construcción: La de no equivocarse. Y lo creo así, lo pienso así.

El mundo necesita personas que actúen y que interactúen, porque la realidad que nos atraviesa es otra, la realidad que nos toca es otra, la realidad que vivimos es otra. La realidad que transitamos no está definida por una página específica de un libro. No sé, me lo pregunto en éste preciso momento. El mundo necesita a gente capacitada, formada, pero con un combo completo: una persona capacitada que comprenda , que empatice, que oriente, que acompañe y que guíe al desorientado . El mundo de hoy necesita tener una mirada más integral, que se adapte a las necesidades actuales ya que nos enseñaron que la escuela tradicional no existe más. Pero por sobre todas las cosas, el mundo necesita que existan personas que amen lo que hagan y que, por medio de un otro, un otro facilitador brinde los recursos necesarios para la toma de conciencia. Que demos cuenta de nuestras fallas, que a través de un otro, logremos llegar a nuestra zona de desarrollo potencial tan solicitada por Vygotsky. Todo lo que plasmo entonces, son características personales, de la cual me brindó la psicopedagogía, carrera que amo, carrera que elegí para mi vida, carrera que me formó y que me sigue formando constantemente, carrera de la cual, en función a los determinados marcos teóricos asimilados, voy armando, como un pequeño rompecabezas mi propio marco, aquel que deseo y que anhelo, aquella que desempeñaré como un futuro y excelente profesional: “Ése que vas a ser VOS”.

Entonces, ama siempre lo que elijas para tu vida porque el sentido, lo vas a dar vos, con tus experiencias, con tus vivencias y con tus actos y con lo que te dicte tu corazón, porque no somos máquinas futuristas, somos personas que aprendemos cuando nos equivocamos.

Finalmente compartiré algo algo que leí por las redes de Virginia Gawel. Interesante desde lo personal: “El terapeuta anónimo y distante cuando tenemos al paciente a pecho abierto y en carne viva, pertenece a un paradigma que va quedando atrás. Un buen terapeuta le ofrece su propio corazón enmendado, en vías de desarrollo (como el de cualquiera). Y cuando se va a su casa, a veces llora. Sí, tengo que decirlo: a veces llora un dolor que no es suyo. Porque ama. Ama a sus pacientes. Y le duele su dolor. Y está bien que así sea. Ni “transferencias” ni “contra - transferencias”: es algo más hondo. Y llegado el final, ambos podrán mirarse y darse un abrazo. Porque el buen terapeuta suele abrazar (aunque en la Universidad le hayan enseñado que no). Sabe que el abrazo, el mirar a los ojos, el quedar expuesto como humano ante otro humano que desnuda su alma ante él, no le quita nada, sino que le da. Le da un vínculo entre dos personas que procuran convertir el dolor en lumbre, y desplegar lo replegado. Eso es un terapeuta: esencialmente un ser humano, un modesto obrero del espíritu.”

#AO


 
 
 

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