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¡Seguir Soñando, Seguir Apostando!

  • Foto del escritor: Aníbal Obregón
    Aníbal Obregón
  • 18 may 2020
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 23 nov 2020

Villa Fiorito es el lugar donde nací, es el lugar de origen que me permitió ver la vida desde otro panorama.


Para quienes no lo saben, el barrio donde me crié está ubicado en el conurbano sur del Gran Buenos Aires, Lomas de Zamora, Argentina. El lugar donde nací, además, es conocido como el barrio del más grande, el de Diego Armando Maradona.


Por otro lado, gracias a mi lugar de origen hoy, tomo la responsabilidad de ser un “apostador de la educación con un efecto esperanzador” , donde dejo de lado aquel número que tanto exige la vieja escuela tradicional para condicionar a las personas ; aquel número que impide que los sueños no se concreten, aquel número que obstaculiza descubrir las potencialidades individuales internas...


Este contexto que hoy nos toca vivenciar como sociedad debido al asilamiento preventivo social y obligatorio a causa del Covid-19 me genera pensar, y reflexionar sobre cuán dificil es vivir en un barrio donde predomina todo tipo de violencia, futuros inciertos, y algunos que otros sueños estancados en los caminos. En palabras nuestras, mezcla de sensaciones que imposibilta generar un equilibrio, entre lo bueno, y lo malo, entre lo que nos falta, y lo poco que nos sobra...


Se siente un sabor amargo, se siente hambre, bronca, impotencia, tristeza, e incertidumbre. Las oportunidades son escasas, y acceder a una educación digna es solo para unos pocos... Inlcluso, las responsabilidades adultas repercuten de manera directa en los niñxs, privándolos de vivenciar una niñez como realmente corresponda... El juego queda en un segundo plano cuando la vida de "Braian" se jacta en cartonear para traer el dinero de cada día y ayudar a sus hermanos y su madre... "Braian no puede estudiar, Braian se duerme en clase, Braian es el chico problemático que no tiene futuro, Braian es el fracasado". Así, así lo piensan ellxs... Así lo piensan algunas personas...


Entonces, nos queda por pensar que la villa, o al menos como yo lo podría caracterizar es un lugar donde el imaginario del "qué quiero ser” se va perdiendo en la neblina de cada día. Se distorsiona, desaparece y no existe. Ese imaginario del ser pierde sentido y duele fuerte en el pecho de la mamá "Chela". Los sueños van quedando vacíos, sin fuerzas y sin esperanzas, pero considero que hay una chispa interna, la de la curiosidad, tal como lo menciona Perla Zelmanovich en "contra el desamparo"...


Nos queda por pensar que en la villa predomina la incertidumbre del futuro. Esto es, extremadamente terrible, porque no encontramos razón alguna para sentirnos incentivados...


Además, y por otro lado, la pregunta del"qué se come hoy" no tiene peso alguno porque se come "lo que hay, y si hay". Inlcuso, en la mayoría de los casos nos alimentamos con el pan de ayer, y del sabroso matecocido que para muchxs de nosotrxs, es la gloria...


La realidad, en parte, nos juega una mala pasada porque los libros de auto ayuda no nos impactan. Porque lo escrito está visible de manera escrita, pero sin experiencia vivida o sin enseñanza , en la mayoría de los casos, es dificil entenderlo y sentirlo...


A la vez, resulta irónico pensar de aquello que tanto nos dicen. ¿Debemos ser optimistas cuando el “Riachuelo y la fábrica ” siguen contaminando nuestros pulmones apoderándose de algunas que otras vidas?


Nos hablan de ser optimistas cuando la gente laburante sufre robos, golpes, y violencia a cada momento...


Nos hablan de ser optimistas cuando el esfuerzo que muchxs hacen vale poco...


Nos hablan de ser optimistas cuando el último día siempre es hoy...


Nos hablan de ser optimistas cuando trabajar 12 hrs es algo sano. Me pregunto: ¿Sano?


Quienes vivimos en este lugar, no tenemos idea de qué significa llamar por teléfono a la casa de comida más cercada, o pedir un bendito remis de urgencia cuando lo necesitamos... Ya que, lo que para muchos es habitual, para otros, no resulta serlo...


Quienes vivimos en este lugar sabemos que los pasillos de nuestro barrio son como una marca registrada de pase libre y acceso a: "la droga, el delito y la delincuencia" que destroza y arruina la vida de muchos...


De acuerdo a mis interrogantes:

  • Me queda por pensar en la vida de aquellos pibes y pibas que no disfrutaron de su niñez por criarse en las calles con gente desconocida o en algún lugar fuera de sus casas...

  • Me queda por pensar en aquel rol adulto que tomaron de niños no correspondido para mantener a la familia, donde no existió jamás la presencia de aquella figura materna, o paterna tal vez...

  • Me queda por pensar en la vida de aquel pibe y aquella piba que sufrieron violencia intrafamiliar jamás contada, ya sea por miedo, por vergüenza, o porque tal vez, nadie les hubiese creído a ciencia cierta...

  • Me queda por pensar en la vida de la joven que quedó traumada sin recibir una educación necesaria para no quedar embarazada...

  • Me queda por pensar en las faltas, en las carencias y en lo sueños olvidados de aquellas personas que no lograron descubrir su verdadera vocación...

  • Me queda por pensar... para luego accionar acompañandolos... buscando una y mil maneras de ver posibilidades que sanen momentos, que sanen instantes...

A raíz de lo mencionado, aún hoy nos siguen: “señalando, juzgando y discriminando”. En la mayoría de los casos, nos etiquetan de brutos y negros cabezas que no sabemos expresarnos, que no sabemos hablar, que no sabemos pronunciar una palabra o que no sabemos escribir de manera correcta.


¿Pero saben qué? La capacidad existe, porque la tenemos, lo que no tuvimos fueron oportunidades en el momento justo. Lo que no saben es que para que todo se transforme se necesita de un poco más de empatía para comprender, no solamente la capacidad de las persona, sino de lograr una mirada mucho más profunda, la del corazón...


Por tal motivo, considero que no hay nada más hermoso que CREER y luchar con nosotrxs mismos cada día. Eso implica crecer, implica descurbrir, implica aceptarnos y reconocernos... Luchar con nosotrxs mismos implica un esfuerzo constante con una mezcla de perseverancia para resistir...


A modo de síntesis, APUESTO y CREO que HOY se necesitaría: "un efecto transformador que transforme " dejando bien en claro que mi lugar de residencia no me hace un delincuente más porque: “ya no queremos etiquetas, queremos una escucha que nos comprenda”...


Necesitamos gente que AME lo que haga, tal como lo menciona mi tan querido Ken Robinson para crecer y para evolucionar. Pero para ello, necesitamos que se asuma un compromiso personal de confianza y de seguridad...


Necesitamos personas que vuelen alto y exploten al máximo su potencial con nuestra ayuda asumiendo el ROL de la EDUCACIÓN, punto clave para trabajar de manera óptima porque nos permitirá: "Abrir un poco más el corazón y comprender al incomprendido, al que señalan, al que etiquetan"...


Necesitamos que las personas se enfrenten con desafíos internos y externos, necesitamos personas que aún hoy, "Sigan Soñando, y que Sigan Apostando"...


He dicho hasta aquí.



 
 
 

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