TEMIDO FLUIR
- Aníbal Obregón

- 12 abr 2021
- 2 Min. de lectura
En este tiempo difuso, poco claro y poco visible a lo visible perdí una parte mía. Perdí el asombro por lo que podría llegar a sorprenderme.
Hace tiempo que me cuesta creer en mis sentimientos. Hace tiempo que camino por un sendero que me lastima. Hace tiempo que todo hiere. Hace tiempo…
Por tal motivo, considero que la protagonista de cada historia se resume con la pregunta de: “Hasta cuándo”:
Hasta cuándo me da la sensación que respondería a que todo pronto sanará… Pero en dicha respuesta, no existe a ciencia cierta una respuesta clara que calme las ansiedades internas.
Nos sentimos fuertes para el mundo entero, pero débiles cuando nos encontramos con nosotros mismos. El silencio nos envuelve y nos atrapa, dejándonos en un callejón sin salida y reflejando lo que verdaderamente somos: “personas vivientes atravesadas por instantes”.
Sin embargo, todo cambia cuando la esencia de uno mismo se transforma y se permite dar lugar al asombro. Ese TEMIDO FLUIR nos enseña que la vida es la pieza clave para montar el rompecabezas desarmado. Ese TEMIDO FLUIR nos prepara. Ése TEMIDO FLUIR, nos enseña que cuando nos permitimos ser, algo se modifica, algo se transforma. Algo, “renace” …
Renacer en medio de tanto revuelo da miedo, inseguridad e incertidumbre. Lo único que queda es permitirnos ser y abrir nuestro corazón para que todo se refleje desde la simpleza que nos caracteriza y que nos impacta. Entonces, me pregunto si el concepto de renacer promueve nuevos comienzos o si el destino nos pone a pruebas a cada instante.
El destino es testigo de las noches inciertas y de los encuentros no planificados que alimentan algo lindo en nuestro interior. Algo lindo que va llenado nuestros miedos con una pizca de cariño sanador desconocido. El destino se encuentra con lo no pensado y genera una conexión perfecta que se sella de manera inconsciente en nuestros cuerpos.
El destino es silencioso porque asombra y nos encuentra cuando ni siquiera lo buscábamos. El destino es incierto, pero solo sé que hoy sonrío sin cuestionarme, aceptándome tal cual soy.
Sentirse renacido es aceptar los nuevos desafíos. Sentirse renacido es volver creer. Sentirse renacido es volver a sentir. Sentirse renacido es volver a confiar.





Comentarios