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►ÉSE MOMENTO TAN PARTICULAR ◄

  • Foto del escritor: Aníbal Obregón
    Aníbal Obregón
  • 27 dic 2019
  • 3 Min. de lectura

Es loco pensarlo, y bastante difuso imaginarlo. Cuando más lo pienso, más se distorsiona el camino.


El lugar es incierto y poco definido, poco claro. Sin embargo, hay algo que no me deja soltar esta conexión que cada día, sin pensarlo, se acrecenta un poco más. Yo no lo elegí, mucho menos lo busqué. De ser así, algo dentro mío explotaría y estallaría en una milésima de segundos. De hecho, surge en un momento de revuelo, donde de a poco , se comienza a renacer. Y aunque sea un bardo pensarlo, prefiero mantenerme en frío.


Y fue así, donde luego de sentirme tan perdido, algo extraño sucedió que voló aquella manera tan particular que tenía sobre la vida, donde de a poco comencé a dejarme llevar, como siempre debió ser, dejando de lado , aquella estructuralidad que atravesaba mi persona. Comprendiendo a su vez , que el momento, es decir, “ ése momento tan particular” que sucede, es lo que une y conecta a dos personas cuando sienten que en el fondo, hay algo extraño, y lindo a vez. Lo conceptualizaría como un mecanismo de defensa que hace que nos sintamos duros, cuando en verdad, no es tan así la cosa.


A veces, tendemos a esconder aquello que podemos brindar a los demás y muchas otras, no pensamos en nada. No pensamos, no planificamos, y mucho menos, proyectamos. Esto mismo me hace llegar a la mera conclusión de que: “Somos momentos y testigos de la incertidumbre”. Lo creo, lo afirmo, y lo reconfirmo, no solo porque lo sienta, sino porque lo estoy viviendo.


En estos momentos, donde “ el fluir” cumple una función primordial, decidí ahondar y profundizar un poco más sobre este concepto que lo tenía como algo que no me representaba en nada, llegando a la siguiente definición:“Fluir en la vida es encontrar la mezcla perfecta entre el disfrute y el desafío”.


Analizándolo entonces, podríamos dejar asentado que dicha mezcla, entre el disfrute y el desafío desencadenarían sentimientos positivos. Sólo que me pregunto si este “fluir”, como bien se conceptualiza y se explica, implica que exista ese grado de felicidad, ese grado que necesitamos para continuar con nuestras vidas como si no pasara nada. De ser así: ¿Existiría la felicidad sin desafíos?.


Respecto a la pregunta, considero que cuando los desafíos van de la mano con aquella adrenalina interna (esa que no busca explicar el motivo de su porqué) hay algo que te sorprende y que te descoloca. Si te sorprende y te descoloca, es porque la conexión hizo su parte: “Las de encontrarse entre medio de tanto revuelo”, donde los opuestos comenzaron a marcar una tregua para que cada quien, continúe su camino de la mejor manera posible, donde las heridas gritan a gritos " basta ".


Más allá de ello, y desde hace tiempo, he comprendido que , no hay nada más groso que expresar lo que uno siente. Sin miedos, sin prejuicios y sin presiones. Sólo así, se marca la diferencia de la simpleza humana: “demostrando el amor siendo transparentes y fieles a nosotros mismos”.


Sin embargo, me sigo sorprendiendo porque creo que las evoluciones internas se generan en las diferencias, y no en las semejanzas. Es aquello que nos enriquece como personas y que nos cambia el panorama que teníamos de la vida misma teniendo en cuenta que, se vive mejor y relajado cuando menos se piensa y cuando menos se carbura.


Pero: " qué bien se siente cuando aún, en medio de tanto dolor y crecimiento interno, se sigue soñando, y apostando que la felicidad quizás, se trate de esto mismo, de pequeños instantes no planificados, o bien, del disfrute de aquel momento tan particular ".



 
 
 

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